domingo, enero 13

2012, has tirado a matar.






 



 
 





















 




























2012 se ha portado como un crío malcriado. Nos ha enseñado que nada es fácil, que nada 'está tirado', nos ha enseñado a brindar por todo lo que nos dejamos atrás cuando nos vamos.

Empezó cuesta abajo y derrapando, con ganas de estrellarse. A punto de colisionar. Sin embargo, estuvo lleno de personas maravillosas que saben qué decir y cómo decirlo en el momento adecuado para que no me perdiese. Enseñar a ver los detalles, enseñar que lo menos corriente es lo más increíble. Mil millones de veces podría dar las gracias, de cualquier forma, pero SIEMPRE me quedaría corta.



Luego llegó el primer gran viaje, Madrid - Segovia - Salamanca - Ávila.
Compañeros, solo nosotros sabemos animar un pub de Segovia en día laboral y pasárnoslo en grande. Solo nosotros somos capaces de no dormir nada, beber mucho, de hacer tantas tonterías.

Y al final de ocho meses, pudimos terminar con Bachillerato y decir que no pudo con nosotros.
Nosotros pudimos con él.
Y así, empezaron los grandes días, como el 31 de Mayo, (yo, que odio los cumpleaños, puedo decir que este ha sido el mejor de todos estos 18 años) y la graduación.
Nunca se me va a olvidar la sensación antes de salir en fila, mientras sonaba la música, y todo el mundo se levantó a aplaudir. Puedo decir orgullosa que fue el único momento de la noche que se me saltaron las lágrimas. Discursos, bromas en el escenario a los profesores.. y después, cómo no, fiesta.




Comenzó un verano que prometía y no defraudó. Túnez, Malta, Messina, Roma.. un crucero lleno de lágrimas, tacones, camarotes y abrazos, y padres que nos pierden la pista. Animado, lo que menos.
Después llegó el Dublín mojado, un Dublín que enamora, la mejor ciudad en la que he estado nunca. Un sitio que te enseña media vida.
Y así, sin previo aviso, llegó Madrid. Con su rutina, su laísmo, su vacío y su frío. Pero ese vacío lleno de personas sin las que no se podría vivir.

Concluyendo, 2012 ha sido un año que ha tirado a matar. Lleno de momentos horribles, de situaciones al límite, de sitios nuevos, de personas a las que se les debe mucho. Lleno de historias románticas y no tanto, de una historia que parecía perfecta, y de otra que siempre se nos repite.
Lleno de despedidas, de distancia, de kilómetros entre medias.
Pero también, lleno de nuevas personas y de nuevas experiencias.

Y aquí estoy, sentada en el sofá, al lado de dos personas a las que adoro y sin las que no podría vivir, y en el rincón más escondido de todo Madrid, que es de color verde pistacho y morado, y me siento bien.



Has sido el mejor de nuestras vidas, 2012. O por lo menos, de la mía.


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