lunes, febrero 4

¿Que fue primero, las naranjas o el color naranja?


Entre el barro de la calle
las hojas manchadas de tiempo
alguna que otra colilla chuperreteada
caminas, pero no caminas.
El techo de la imagen que tienes en tus ojos se está cayendo y no callando
en forma de lluvia.
Y piensas
en por qué nos hacemos daño
en si existimos de verdad
o somos imaginación de algo, de un nosequé
que se aburre mucho
y le gusta vernos llorar. Igual que le gusta ver llover.

Me pregunto qué tienen las personas de especial.
Solo somos un bulto borroso
unido a unas pocas ramificaciones que se mueven sin cesar,
agujeros en la cara,
y un don llamado habla que solo nos hace decir estupideces.
Yo no veo la especialidad.
Yo no veo nada.

Nos destruimos los unos a los otros
nos queremos matar pero sin querer
pero sí
Nos dominamos, nos mentimos, nos metemos mano y luego nos reímos.
Nos hace sentir bien el dolor, dañarnos, dañarte, dañarme.

Creo que somos dibujos
opacos y mal delineados
sin ética
sin control
sin mañana.

Nos paramos a ver como ese mínimo, imperceptible, inapreciable, limitado, breve, exiguo, insuficiente, ridículo periodo de tiempo llamado existencia se marchite y se quede arrugadito.
Para luego quejarnos.

Si quieres una mujer que vuele, búscate una con alas, o como mínimo, con espíritu de pájaro.

 
 

 

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