miércoles, diciembre 26

Todos la llaman bonita pero ninguno se la queda

Yo
que siempre he sabido lanzar la piedra sin rozarme,
que todavía me río
de todos los adioses, de todos los aciertos y derrumbes
de sus manos y olores
que todavía guardo espacio para más.
Busco entre sus conversaciones
entre puntos y comas y apenas mayúsculas
entre espacios que son apenas un ruido
silencios
un tú que busque un yo
un algo
o un nada.

En las 23:48 de esta noche la vida no se encuentra, tú tienes prisa

y yo me confundo.

Hoy lancé a matar

jugué a morir
y solo encontré un dolor profundo
entre jadeos y saliva
un jersey frío que casi se nos pierde
somos tan imposibles
que apenas me siento ya.

Eres el mismo de siempre, 

del cual conozco cada centímetro, cada pensar, 
cada ser. 
Eres el de siempre, eres la historia que nunca se acaba de acabar.

Somos tan etéreos que el propio tiempo

dio por perdida la partida y se escondió debajo del colchón
manchado
de ti
de canciones sin ritmo y días sin color
de veinte abrazos que me has dado
y solo
quedo yo
sola
repitiéndome que en verdad no me importa, 
que la vida no está lista 
todavía
pero es siempre la misma historia
un día llegas por capricho, 
a los diez te vas
me acurruco en tus brazos y me acostumbro.
Cómo es posible arriesgarse de esta forma
salir a matar
entre tanta sábana
buscarte en otra piel
en otro mes, otro año, otra ciudad
estar tan loco
intentarlo
y
perderme en el intento. 
quererte en el intento.


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