sábado, diciembre 1

Good night november.





Vivo en la esquina del planeta más cercana al sol. Si me asomo a la ventana lo tengo ahí, a un segundo de alzar el brazo y tocarle. Vivo en un rincón verde pistacho con cortinas moradas. Pero es un rincón congelado que deja que entre el invierno por cada hueco. Y a mi me da en la cabeza por las mañanas. Y se ríe de mi manta, y me ha regalado un dolor de garganta con la excusa de que Diciembre ya esta aquí.
Por las mañanas me escondo en el metro, que está calentito. Me doy un paseo por las escaleras mecánicas y de paso la máquina le hace cosquillas al abono. Luego miro un rato la cara de la gente. Rostros pálidos con la almohada pegada a la cara desde hace un rato. Viven otro día raro. Son un par de extraños que vienen y van, con historias sobre los hombros a las que les añaden unas poquitas líneas cada noche. Hay historias de aventuras, otras de acción, hay casualidades, amores perdidos, hay otras que solo cuentan que tienen frío.
Hay soledades en el metro, hay melancolías que se escapan por las puertas cada vez que en las pantallas pone que están a punto de llegar. Hay miradas que te rozan sin querer.. hay intentos de hacer al mundo arder. Hay chaquetas, guantes y gorros debajo de los cuales poderte esconder. Siempre algún maquinista que en la misma parada cambia el turno, y sale con cara de señor, con chaqueta granate al hombro y paso de marqués. Y si salgo del metro, mi compi el invierno me ataca otra vez. Y me pide que paseemos un rato.. pero no, ya no hay tiempo porque siempre llego tarde. 

Vivo en la esquina más escondida de todo Madrid. A ver quién me encuentra.




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