En aquella época éramos tan niños.
Queríamos crecer de golpe, queríamos salirnos del cascarón.
En aquella época habíamos vivido tan poco que nos sobraban las ganas.
Es eso que dicen de nosotros, que tenemos que madurar y todo ese rollo. Que ya nos toca tomar un camino u otro, decidir sobre hacia dónde vamos. ¿En serio? Decir que soy la responsable de lo que seré dentro de unos años son palabras mayores. Es un problema, eh.
Después de todo, de como he sido durante todos los años de mi vida, de como pensaba meses atrás, de convencerme que todos los días no eran buenos días, ya no hay conclusiones, ya no intento escaparme de ningún lado, ya no me sobran las ganas de volar.
Tú estás donde estás por algo, tú estás ahí por que es tu momento. No hay más.
Si mañana te marchas, la distancia te va dejar claro que tus ganas de comerte el mundo han menguado. Que la vida no es igual en todos lados, que existen las palabras 'echar de menos', que un día te levantas y los pilares en los que te sujetas día a día ya no están.
Que tienes que aprender a respirar por ti misma, a sobrevivir sin lo imprescindible.
A mi, sinceramente, no me gustan las despedidas. Ni me gustan ni se me dan bien.
No sé evitar que se me atraganten en la garganta cuatro cosas que debería decir, dar un abrazo de los buenos, asegurarme que no es la última vez que nos vemos.
Al final, nunca pasa nada, todo se me pasa a mí.
Vivir aquí, vivir allí, en verdad da un poco igual. Son los finales los que nos han hecho ser de otra manera. Son los finales los que nos han abofeteado y nos han enseñado la cruda realidad.
¿Y ahora qué?
Ahora solo queda eso, acordarse.
Acordarse de los días que tanto odiaba antes, pero que ahora necesito.
Ahora solo quedan un par de llamadas, los potajes de mamá, noches melancólicas en compañía en una cama mirando fotografías, algún que otro póster, el intento de alguna sorpresa por ahí... y miles de ganas de echar un café.
Si fueran reversibles aquellas noches de incendio..
Queríamos crecer de golpe, queríamos salirnos del cascarón.
En aquella época habíamos vivido tan poco que nos sobraban las ganas.
Es eso que dicen de nosotros, que tenemos que madurar y todo ese rollo. Que ya nos toca tomar un camino u otro, decidir sobre hacia dónde vamos. ¿En serio? Decir que soy la responsable de lo que seré dentro de unos años son palabras mayores. Es un problema, eh.
Después de todo, de como he sido durante todos los años de mi vida, de como pensaba meses atrás, de convencerme que todos los días no eran buenos días, ya no hay conclusiones, ya no intento escaparme de ningún lado, ya no me sobran las ganas de volar.
Tú estás donde estás por algo, tú estás ahí por que es tu momento. No hay más.
Si mañana te marchas, la distancia te va dejar claro que tus ganas de comerte el mundo han menguado. Que la vida no es igual en todos lados, que existen las palabras 'echar de menos', que un día te levantas y los pilares en los que te sujetas día a día ya no están.
Que tienes que aprender a respirar por ti misma, a sobrevivir sin lo imprescindible.
A mi, sinceramente, no me gustan las despedidas. Ni me gustan ni se me dan bien.
No sé evitar que se me atraganten en la garganta cuatro cosas que debería decir, dar un abrazo de los buenos, asegurarme que no es la última vez que nos vemos.
Al final, nunca pasa nada, todo se me pasa a mí.
Vivir aquí, vivir allí, en verdad da un poco igual. Son los finales los que nos han hecho ser de otra manera. Son los finales los que nos han abofeteado y nos han enseñado la cruda realidad.
¿Y ahora qué?
Ahora solo queda eso, acordarse.
Acordarse de los días que tanto odiaba antes, pero que ahora necesito.
Ahora solo quedan un par de llamadas, los potajes de mamá, noches melancólicas en compañía en una cama mirando fotografías, algún que otro póster, el intento de alguna sorpresa por ahí... y miles de ganas de echar un café.
Si fueran reversibles aquellas noches de incendio..
Cuando uno aprende... cuando uno aprende ya es tarde.
¡Joder! Me has tocado la fibra sensible, si supieras lo identificada que me siento con todas y cada una de estas palabras...
ResponderEliminarDecisiones equivocadas en mi caso, que pagaré toda la vida.
www.vamosafumarnos-la-ciudad.blogspot.com