Suena un conducto de ventilación. Retrasar el momento de irnos. ¿Recuerdas qué estabas hablando? Dijiste lo que ambos estábamos pensando. Y la calle se movía sola, la carta de postres fue una buena pared de corcho para espiarte. Pasear zapatos, gritar un rato, echar un roto y hacer de descosido. Hoy todo lo demás está de menos más. ¿Hay manera de que sea miércoles otra vez? No sabes que me desenredaste; pues las calles del barrio estaban anudadas. Y mojadas. Demasiado frío para sentarme en la acera a esperarte.
Y no conseguí hacerte dormir.
Y no conseguí hacerte dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario