lunes, octubre 8

Como dos locos pletóricos.

Siempre es tarde para un corazón tan roto como el suyo. Siempre es tarde para amanecer antes. Siempre es tarde para añorarte un rato. Siempre había sido siempre, pero en nada se ha quedado. Te has congelado a una vuelta y media de su ombligo, no jugaste bien tus cartas. Save my name. Save my soul. Por ahora no me quedan escusas por darle a esta cama vacía. Madrid no espera, ni Madrid ni tú. Y los coches por la noche ya no se paran a mirar estas pocas ganas de andar, estas pocas ganas de pedirte que te quedes. Solo un poquito más. Que los rostros se confunden por la noche. Que en los coches con el frío solo hay humedad, humedad de la que se cala en los huesos y se pega a los cristales. Para que no veas por dentro. Para que no veas que están pensando, que están sintiendo. Para que te quedes perdido por las calles, sin un rincón bajo su manta. ¿Vienes? O quizás ya te has ido. Pero ni te importa ni nos importamos. No somos dos, hace tiempo que hemos sucumbido.
Y fuma. Y el humo se me pega a la memoria.                      otra vez, ni siempre ni nunca, solo otra vez.








 

No hay comentarios:

Publicar un comentario