sábado, octubre 27

Hay olores que tienen historia, comas, e incluso empiezan por h.

Nos preocupamos por hacer planes. Se nos pasa la vida escribiéndola un minuto antes de vivirla. No nos damos cuenta de que el mejor plan es no planear nada.
De que hay cosas que en cierto modo no hay que buscar. Son cosas que por si mismas saben donde estás, pero que sencillamente existe un día concreto para que lleguen.
¿Cuánto hay que forzar un momento para que sea inútil?
Cuánto hay que correr para darte cuenta de que vas siempre al mismo sitio.
Que un olor, toda canción, esos tres minutos en esperar a que llegue el metro, un diluvio universal cuando no llevas paraguas, el frío de las mañanas sin buenos días; están ahí por algo.
No hay un adiós que no deje un rastro, no hay comienzos que traigan piedras donde tropezar, que nadie regala nada. Que ya sean las 10000 horas o el efecto Mateo, siempre hay un roto para un descosido.
Nunca nada es tan malo para abandonar, que sepas que la vida no perdona que dejes de buscar.








No hay comentarios:

Publicar un comentario