viernes, junio 22

Sobre algo.

Son pocos los días que lloras de verdad.
Pero llorar en serio, con ganas, con el corazón en cada lágrima.
Con cada parte de tí callendo por los ojos.
Con desesperación, angustia, sabiendo que no hay más opciones que desahogarte de esa manera, que no hay más. Punto. Final.
Que te deshaces a cada lágrima, que te vas perdiendo poco a poco a través de cada sollozo.

Son pocas las veces que lloramos con tal sinceridad.
En mi caso, hacía mucho tiempo que no lloraba así.


"Atrévete a acompañarme,
vamos a andar por los cables"
Y todo en la cornisa del piso veintitrés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario