lunes, septiembre 30

¿Qué habéis hecho con septiembre?

Está esperando a que despierte.
Sigue, y no va a parar.


Es muy bonito pararse un momento, frenar el minuto del día más frío y escuchar ll(orar)over. Es muy bonito imaginarse un par de violines tocando la canción más triste del mundo, entornar los ojos como si fueran una línea fina y abstracta, proyectar imágenes dispersas y a cámara lenta en tu cabeza.

Es muy bonito creerse tan bohemio. Es muy bonito recogerse las rodillas entre los brazos, abrazar la manta que siempre nos sobraba y deshacerse en llantos sobre su reloj.
No salir de tu abismo, con pies congelados pero los ojos ardiendo por  un extraño.
Mientras tanto, sigue la vida ahí fuera.
Es muy bonito sentirse tan desconsolado, tan abrumado por la lástima y la desazón.

Y lo curioso de toda esta imagen de película es que  no sirve para una puta mierda. Por mucho que te sientas desgraciada y llores frente al día gris, por mucho que gastes la vista intentando diferenciar las gotas cayendo al suelo, nadie te va a dar un abrazo por la espalda. No te vas a encontrar mañana en tu portal a unos ojos marrones que han hecho cientos de kilómetros para venir, decirte "sorpresa" y que se acabe el invierno de golpe. No, porque todavía quedan por delante muchos días helados y noches con mil huecos en la cama.
No voy a ser yo la que abandone tu almohada, y a media noche abra los ojos, mire al cielo y te vea respirando sobre mi pelo, tan perfecto, tan de película. Tan tú.

Ahora se que esos momentos solo pasan una vez en la vida. Ya me lo advirtieron, pero me hice la dura, la niña mayor. ¿Qué ha pasado con septiembre? Me creí demasiado la frase "wake me up when september ends". Me dormí tan profundamente que todavía me estoy desperezando, porque el sueño, el mismo sueño en el que tú eras el techo de la habitación al despertar, todavía me tiene agarrada.

Y aunque reviente, yo me quedo dormida.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario