sábado, diciembre 17

Ellos saben cuánto tienen que esperar, pero no saben a qué.

Gente que no empieza y personas que se acaban.
Unos se enamoran, otros dicen hacerlo, y los demás, no hacen otra cosa que esperar sentados en el mismo banco.
Unos se encierran entre palabras y el calor de un nada, que ya es poco; otros se pierden entre las luces de Navidad de una gran ciudad, mientras las palabras les sobran.
Quien calla, otorga.

Confia en mí. Ni tú ni nadie sabe que está esperando.. 

Ellos no son más que unos extraños. Extraños hechos a partir de cuatro partículas elementales e indivisibles llamadas átomos. Que si se miran no estallan, pero si se chocan por azar pueden generar más electricidad de la cuenta y explotar. Pero de verdad, sólo por azar.
Partículas que no se esfuerzan, que no tienen fuerza, que están solo por estar. Que quieren ser independientes, y a primera vista parece que no, pero el vacío se les ha perdido y no hay fuerza humana que les haga separar.
Pero ni el mínimo contacto les hace sentirse mejor, ellos exigen más.


Miradas que hablan más de la cuenta a través de silencios indecentes que nos quieren descubrir. Ven. Declárale la guerra a las sábanas. Cárgate, por una vez, las normas que nosotros no escribimos.

Quien calla otorga, pero para eso, cariño mío, te queda mucho por andar.

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