Lo más perfecto de un sentimiento es que uno no se puede esforzar por sentirlo.
Y aún asi, cuesta controlarlos.
Hoy, he vuelto a comprobar una vez más lo que me encanta subirme a un coche aún sin saber el rumbo.
Sí, has leído bien. No tenía idea de a donde diablos iba. Pero aún así, con cámara en mano, mp5 encendido, me subí al coche y me abroché el cinturón.
- A ver que me depara el día.
Esta es la canción que me ha hecho compañía hoy.


No hay comentarios:
Publicar un comentario