Lástima que no soy tan Amélie.
Lástima que no me pasearás con tu motocicleta por las calles, mientras bailamos con el viento.
Lástima que nunca dedicarás momentos de tu respiración a decirme cosas bonitas al oído.
Lástima que no me tararearás tu canción favorita.
Lástima que no te esconderás detrás de la cortina de la cocina, y me sorprenderás con una de tus caricias.
Lástima que no me despertarás con inesperados tequieros bajo el primer rayo de la mañana.
Lástima que no nos arroparemos con la mantita de terciopelo una tarde de Domingo muertos de frío.
Nunca me prepararás castañas asadas.
Qué pena que no podremos compartir esas simplicidades.
Porque por desgracia,nuestros caminos se separaron hace ya mucho tiempo, cuando ni siquiera se habían unido,aunque la vida nos hiciera una broma y se riera de nosotros.
Un instante,que no se parecerá a ningún otro.
Lástima que no nos quisimos así.
Ni siquiera lo intentamos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario