jueves, septiembre 9

Te hace saber que estás viva: querer cosas.

No lograba acordarme de cómo era tener calor.
El lobo se alejó y los demás se me acercaron aún más, asfixiantes. Me pareció que algo aleteaba en mi pecho.
No había sol; no había luz. Me estaba muriendo. No recordaba el aspecto del cielo.
Pero no morí. Me perdí en un mar de frío, y después, al renacer, me vi en un mundo cálido.

Recuerdo una cosa: sus ojos amarillos.
Creí que jamás volvería a verlos.

Sin tí, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer.
Y sin poder remediarlo, te hecho de menos.

Because I love the way you lie..(8)

Inspírate, inspiración.
Unos labios que extrañamente encajan a la perfección con otros.
Préstame uno de tus suspiros, y lo guardaré y cuidaré como mi mayor y más preciado tesoro.


Y luego, reparé en sus ojos.
Despiertos. Vivos.
Retrocedí de un salto y me puse a temblar de nuevo; pero esta vez, lo que me sacudía el cuerpo no era la ira.
Los ojos de la niña clavados en los míos. Su sangre tiñéndome la cara.
Me sentía desgarrado por dentro y por fuera.
Su vida.
Mi vida.
Recelosa, la manada se replegó a mi alrededor. Me gruñeron porque ya no era uno de ellos, y también para disputarme la presa. Pensé que aquella era la niña más bonita que jamás había visto, un ángel ensangrentado en la nieve, e iban a despedazarla.
 
Lo vi. La vi a ella, la vi como si fuera la primera vez que veía.
Y lo impedí.
 
Por Temblor,
 por que con sus palabras, me hizo temblar.
Y porque con la más fácil de las facilidades, lloré.

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