lunes, julio 19

La niña que quería ser Italiana.




Érase, una chica.
Una chica con alma de niña, que a pesar de su edad, aún permite que su mente sueñe.
Ella, rubia como muchas quisieran, quiere correr. Quiere volar. Quiere escapar.
Ella se sienta en su cama frente a la ventana las noches de Luna Llena, y deja escapar esas ganas inminentes de crecer.

Ella desea crecer. Desea que una cantidad incontable de años pasen ya.

Simplemente para cumplir lo que siempre ha soñado.
Esas noches de Luna Llena, cuando deja escapar esas ganas, también deja entrever en sus ojos un único deseo. La única cosa que la empuja a ser algo con nombre importante el día de mañana.
Es muy sencillo, es muy simple.
Es lo que esa niña siempre ha querido. Viajar.
Pero sobre todo a un lugar, quiere despertarse una mañana, asomarse a la ventana y no ver el mismo paisaje que ha contemplando durante tantos años.

Ella quiere ver lo nunca visto por sus ojos.

Un país, que quizás, no tenga tanto que ofrecerle.
Un país, que puede que no sea para tanto.
Pero un País que ella amará igualmente. Como siempre ha amado, y sin ni siquiera saber nada de él.
Ella no sabe porqué, pero lo sabe.
Está segura de que un día no muy lejano, ira allí. Y si la vida se lo permite, quizás también vivirá allí. Todo si la vida se porta bien con ella, y ella se porta bien con la vida.

Esas noches de Luna Llena, esta niña también piensa en otra cosa. ¿Sabes? Ella imagina mucho.
Ella está segura que Él es de ese lugar. Que el adecuado, lo encontrará allí.
Pero el de para siempre jamás, ¿eh?
Ella ahora mismo mira al cielo, y sabe que ese Él esta allí, creciendo, como ella.
Y quien sabe, también puede estar mirando el cielo a la vez. :)

Él vive el día a día, y respira el mismo instante que ella.
Solo con imaginarse esto, esta niña deja de sentirse sola.
Vale, simplemente, es un poquito de imaginación.

Porque ella es así.

Y ella, soy yo.

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