
-¿De qué trata eso de ser soñador?
-Trata de lo que tú quieras que trate.
-Eso es aburrido.
-No lo es. Va de imaginación, sonrisas, y gominolas.
-Sigue siendo aburrido, yo no me ganaría la vida así.
-Quizás lleves razón. Son malos tiempos para los soñadores.
A la quinto día de esperarlo, Blanca volvió a traer otro soñador a su cama.
-En fin… -suspiré.
-Deja de juzgarme –dijo Blanca – Él solo fue algo irreal, un sueño inerte.
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