viernes, julio 9

Venga, rompelarutinadeunaputavez. :)

Blanca tiene mejillas sonrosadas color melocotón y pelo lleno de pequeños y adorables bucles almendra, y largo, muy largo. Si lo recorrías con la mirada, casi podías perderte.
Sus pestañas negras como la noche podían llegar a rozar las nubes, pero eso es un secreto. Sus ojitos verdes solían estar tristes, pero eso también es un secreto.
Blanca en su sonrisa escondía el poder de enamorar a todos y cada uno de los soñadores de San Francisco. Los podía tener a todos, cuando y como quisiera.
Blanca nunca dormía sola, pero nunca con el mismo.
Su cama se aburría ya de contar día tras día los tipos de soñadores que pasaban sin conseguir que Blanca se estremeciera.
Pasaban, y nada más.
Pero ayer fue distinto. Blanca ni siquiera lo conoce, pero lo vio allí, sentado en la arena de la playa, sin percatarse de su presencia.
Él no calló a su sonrisa.
Él ni siquiera la miró.
Pero Blanca, por primera vez, se estremeció.

Ahora ella estaba sentada sobre la arena, mientras el fresco aire rozaba su piel bronceada y provocaba que las olas se disolvieran contra las rocas.
Blanca lo esperó durante horas, pero el no volvió.


-¿Porqué tus ojos brillan de esa forma? […] ¿Es otro soñador?
-No, no lo es. Ni me miró.
-¿Y porqué te fijas en el pudiendo tener a cualquier otro que sí se fije en tí? No te entiendo.
-Por eso mismo. Porque él no se fijó en mí. Porque él no es como todos los demás. El es distinto.


Esa noche, Blanca durmió sola.

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