lunes, septiembre 17

Quiere que la quieran los domingos.

Por ser cobarde había ganado más batallas que si hubiera querido. Que tantas dudas ya no pican, que ya no queda tiempo para soñar. Ahora esperar son más de dos cafés, tardes con la puerta medio abierta por si algún día te da por asomar las orejas otra vez.
Rompes corazones como si fueran de papel, te fumas un cigarro en el ascensor y mientras, me miras.
Te vigilo cuando duermes, es tu hora de moverte.
Si te escondí entre mil trapos era para no salir jamás. Para no romperte más intentando hacerme daño.
Eres de los que alumbras cuando dejas de buscar. De buscarme. Y al despertar...
¿Cuantas veces busqué? Perdí aún más.

La luna en una esquina (como siempre) y tu lo pones en duda (repito, como siempre).
La vida ya es oscura así.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario