viernes, enero 6

Años que no dejan huella.

Años que les faltan días, que no conocen de segundos. Años que se esconden en cada una de las heridas de unas manos que tocaron y buscaron en todas las esquinas a otras manos que calentar en las noches de Enero. Unas manos que saben, que conocen, que no mienten cuando les preguntas. Unas manos que por sí mismas ya lo dicen todo, y que esperan seguir diciéndolo mucho tiempo más.


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