Muy pronto, aquí, donde los días se hacen suspiros de tres o cuatro segundos , y mis dedos se enredan entre palabrería sin sentido, las tonterías de niños pequeños se hacen aún más comprensibles y añoradas, aquí, en este tonto rincón de este blog, dejarás de encontrarme.
Aquí, con TODA la pena que cabe
en ese hueco de tu hombro donde me apoyé,
dejaré de esperarte.
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