Estaba convencida de conocer el cuero desgastado de esas botas antiguas y roídas por el paso del tiempo. Recordó haber pintado ese maravilloso olor en sus mejores sueños, donde era posible no soltarlo nunca.
Añoró el tacto a algodón de su jersey negro y lleno a caricias.
Lo miró, y evitó con todas sus fuerzas alargar la mano y volver a sentir entre sus dedos aquel mechón de pelo que fue su favorito entre tantas caricias.
Y amó. Sí. Amó verse reflejada de nuevo en aquellos ojos cielo.
- Un día hace mucho, te prometí que cuando te volviera a encontrar, te besaría - dijo él.
Su respiración se volvio tan agitada, que sintió que se le escapaba poco a poco.
- ¿Y a que esperas? - logró contestar.
Segundos después, retomaba el paso hacia el metro. Mientras, jugaba con el leve recuerdo de sus labios. No miró atrás, aún sintiendo unos ojos cielo clavados en su espalda que la añoraban más que nunca. Sonrió, deseosa de su próximo encuentro.
Voy a tener que dejar de escribir estas cosas ya..
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